El Perú enfrenta un momento decisivo en el tablero geopolítico global. La cancelación en Chile de un cable submarino con participación china, tras presiones de Estados Unidos al gobierno de Gabriel Boric, revela cómo la infraestructura crítica se ha convertido en terreno de disputa estratégica. En paralelo, el avance del Puerto de Chancay posiciona al país en el centro de la rivalidad entre Washington y Beijing. ¿Estamos preparados para eventuales sanciones o presiones externas? El reportaje analiza riesgos, liderazgo político y la urgencia de fortalecer una soberanía real, basada en inteligencia estratégica y decisiones firmes.
Soberanía en Jaque: Perú en el tablero de las potencias
China y Estados Unidos miden fuerzas en el Pacífico Sur. Chancay reconfigura el comercio regional. ¿Puede el Perú sostener su soberanía estratégica o quedará atrapado en una pugna geopolítica ajena?
(americasistemas.pe. Lima, Perú – 04 de marzo 2026) En el ajedrez global, no existen movimientos inocentes. Cada puerto, cada cable submarino, cada concesión en infraestructura crítica es una pieza que se adelanta o se sacrifica en función de un diseño mayor. Lo que hoy ocurre en Chile —con la cancelación de un cable submarino entre Hong Kong y Valparaíso tras advertencias de Washington— no es un hecho aislado. Es una advertencia.
El gobierno de Gabriel Boric acaba de revocar la concesión otorgada a una filial de China Mobile International luego de presiones diplomáticas de Estados Unidos, incluyendo la revocatoria de visas a funcionarios chilenos. La señal fue inequívoca: la infraestructura digital ya no es solo un asunto comercial; es seguridad nacional.
El espejo chileno
La decisión chilena expuso las tensiones entre soberanía formal y soberanía real. El discurso oficial defendió la “neutralidad tecnológica” y el multilateralismo. Pero el hecho concreto fue la paralización de un proyecto estratégico tras una alerta estadounidense.
¿Puede ocurrir algo similar en el Perú?
El caso chileno, sumado a retrasos y conflictos regulatorios en proyectos de fibra óptica, demuestra que las inversiones en telecomunicaciones se han convertido en terreno de disputa geopolítica. La conectividad es poder. Quien controla los nodos, controla flujos de datos, comercio y seguridad.
Chancay: la pieza peruana
El megapuerto de Puerto de Chancay —desarrollado con capital chino— ha sido presentado como la puerta de entrada sudamericana hacia Asia. Pero en Washington ha sido leído como algo más: una expansión de influencia estratégica en el Pacífico.
Estados Unidos y China no compiten únicamente por mercados; compiten por rutas logísticas, cadenas de suministro y control tecnológico. Perú es hoy socio comercial de ambos. El equilibrio es delicado.
Lo ocurrido en Chile demuestra que cuando la competencia escala, las presiones no son retóricas.
¿Y si hubiera sanciones?
Planteemos el escenario incómodo: una eventual restricción comercial o presión económica de Estados Unidos hacia el Perú por decisiones estratégicas alineadas con China.
Estados Unidos sigue siendo un socio clave en inversión, cooperación en seguridad y acceso a tecnología avanzada. Una medida restrictiva impactaría exportaciones, financiamiento multilateral y estabilidad cambiaria. El costo sería significativo.
¿Cómo responder?
– Diversificación real de mercados: reducir dependencia estructural.
– Fortalecimiento institucional: establecer mecanismos claros de revisión de inversiones extranjeras en infraestructura crítica.
– Diplomacia de precisión: evitar alineamientos automáticos y sostener una política exterior pragmática.
– Blindaje jurídico: reforzar la seguridad legal de contratos estratégicos.
La soberanía no es un enunciado constitucional; es capacidad efectiva de decisión sin coerción externa.
El antecedente político interno
La debilidad institucional no ayuda. Cuando el presidente interino José María Balcazar intentó convocar al economista Hernando de Soto, el intento naufragó en medio de fuertes presiones políticas internas. Más allá de simpatías o discrepancias, el episodio reflejó una constante: la fragilidad del liderazgo en momentos decisivos.
Y en geopolítica, la fragilidad se paga.
Juego de tronos en el Pacífico
No es casual que el embajador estadounidense en Chile advirtiera sobre riesgos en infraestructura crítica ni que Beijing respondiera defendiendo la legalidad de sus proyectos. La región dejó de ser periferia. Es zona de disputa.
Perú no puede improvisar. Estamos ante un juego de alta estrategia donde cada error tiene efectos sistémicos.
Chile ya experimenta las tensiones. La cancelación del cable Hong Kong–Valparaíso no solo es un revés empresarial; es una señal de cómo operan las grandes potencias cuando perciben amenazas estratégicas.
Ad portas de elecciones
En este contexto, el debate electoral no puede reducirse a consignas domésticas. El próximo liderazgo deberá manejar:
– Política exterior equilibrada.
– Seguridad digital y física.
– Relación con China sin antagonizar a Estados Unidos.
– Reforma institucional para proteger infraestructura crítica.
No hay margen para improvisaciones. La Constitución señala que el Perú es libre y soberano en sus decisiones. Pero la soberanía contemporánea exige algo más que declaración normativa: requiere inteligencia estratégica, coherencia política y liderazgo competente.
Estamos en el tablero. No elegir bien es, en sí mismo, un movimiento. Y en ajedrez geopolítico, el error no concede revancha.

Un comentario
Muy buen análisis.