La industria nacional de ensamblaje de computadoras, articulada a través de varias marcas locales, denuncia que decisiones recientes de Perú Compras han eliminado más del 70% de fichas técnicas y suspendido la incorporación de nuevos productos, paralizando su acceso al mercado estatal. El gremio cuestiona la aplicación rígida del criterio de “vigencia tecnológica”, sin diálogo técnico ni plazos de subsanación. Advierten que la combinación de catálogo restringido y compras corporativas obligatorias reduce la competencia y podría favorecer a grandes marcas extranjeras. Exigen evaluar la medida para garantizar competencia efectiva y abastecimiento público eficiente.
Catálogo Cerrado, Industria Asfixiada
Diversos actores del sector de suministros tecnológicos señalan que Perú Compras ha realizado la eliminación de más del 70% de fichas-producto y la suspensión de nuevas incorporaciones, afectando la competencia, la actualización tecnológica del catálogo y el abastecimiento de las entidades públicas, sin que se haya instalado un espacio de diálogo técnico sostenido ni un mecanismo claro de regularización.
(americasistemas.pe. Lima, Perú – 04 de marzo 2026) Un mercado paralizado por decisión administrativa. La cadena de suministro tecnológico que atiende las necesidades del Estado — distribuidores y fabricantes nacionales e internacionales— atraviesa por una de sus coyunturas más críticas en la última década. La decisión de Perú Compras de suspender desde noviembre del 2025 la incorporación de nuevas fichas técnicas al catálogo electrónico —inicialmente hasta enero y luego prorrogada hasta abril del 2026—, sumada a la eliminación de más del 70% de las fichas-producto vigentes, ha generado un efecto inmediato: una restricción severa del acceso al mercado estatal para proveedores (canales de distribución), fabricantes y, en la práctica, para las entidades públicas que requieren una oferta amplia para sostener la competencia y el abastecimiento
El impacto es directo. Sin fichas activas no hay posibilidad de ofertar. Y si no hay oferta, la competencia se reduce o desaparece. El resultado es un sistema que, lejos de ampliar la pluralidad de postores, la restringe.
Pronunciamientos del sector
Diversos actores del sector tecnológico han expresado una posición consistente: no se solicitan privilegios ni tratos diferenciados. Lo que se plantea es la necesidad de condiciones equitativas de participación, con reglas claras, criterios verificables y procedimientos previsibles.
En ese contexto, se señala que comunicaciones formales remitidas a Perú Compras tanto por empresas como por organizaciones representativas del sector han recibido respuestas que, si bien cumplen la formalidad, no desarrollan de manera suficiente el sustento técnico. La entidad menciona la aplicación de criterios de “vigencia tecnológica” bajo interpretaciones normativas internas e indica que no brinda sesiones de atención técnica ni individuales ni grupales para discutir ajustes o mecanismos de regularización.
El punto de discusión no es la modernización del catálogo. La necesidad de depurar fichas obsoletas y elevar estándares es ampliamente reconocida. Lo que genera preocupación es el método: exclusiones masivas sin una ventana clara de regularización, suspensión prolongada sin un cronograma técnico público y ausencia de mesas de trabajo sectoriales que permitan alinear criterios con la realidad de la oferta y la demanda institucional.
Vigencia tecnológica vs. disponibilidad real
El argumento central de Perú Compras es la “vigencia tecnológica”. Sin embargo, la industria advierte una lectura rígida y descontextualizada del mercado.
En un escenario global donde los precios de memorias, almacenamiento y procesadores han experimentado incrementos significativos, mantener precios referenciales desfasados y eliminar fichas sin permitir actualización técnica distorsiona el mercado. No es un fenómeno local: es una dinámica internacional.
Más aún, al impedir la incorporación de nuevas configuraciones, el catálogo deja de reflejar la oferta real disponible. Paradójicamente, se invoca vigencia tecnológica mientras se bloquea la actualización tecnológica. De no creerlo.
El antecedente que hoy se extraña
No es la primera vez que surgen tensiones entre el sector tecnológico y el Estado. En anteriores gestiones, desde la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital se facilitaban espacios técnicos de diálogo. La razón era simple: había conducción con perfil ingenieril, comprensión del ciclo de vida de hardware y sensibilidad sobre la dinámica del mercado TIC.
Hoy, la percepción del sector es distinta. Las decisiones responden a una interpretación jurídica estricta, pero carente de enfoque técnico-sectorial. La sensación es que quienes diseñan las reglas no conocen la operación real del mercado tecnológico.
Compras corporativas: la tormenta perfecta
Miel sobre buñuelos… a la restricción del catálogo se suma otro elemento crítico: la obligatoriedad de compras corporativas para determinadas entidades públicas.
El esquema, que antes era potestativo, ahora impone a varias instituciones adquirir equipamiento bajo modalidad consolidada. Sin embargo, si el catálogo está reducido y se han excluido fichas de manera significativa, el resultado es evidente: se contrae la competencia efectiva, disminuye la pluralidad de postores y se limita la capacidad del mercado para responder con alternativas reales a compras consolidadas.
En términos prácticos, se obliga a comprar en volumen, pero se limita la oferta habilitada. El equilibrio competitivo se rompe.
¿Depuración o pérdida de competencia?
El ordenamiento del catálogo es una necesidad reconocida: depurar fichas obsoletas y elevar estándares puede mejorar la calidad de la contratación pública. El punto crítico es asegurar que ese proceso no reduzca de manera desproporcionada la oferta habilitada ni afecte la continuidad de abastecimiento.
Desde una perspectiva de mercado, si la depuración coincide con una suspensión prolongada de nuevas incorporaciones y no existe un mecanismo transparente de subsanación, el efecto puede ser una disminución de pluralidad de postores y una menor capacidad de sustitución ante compras consolidadas. En consecuencia, el debate debería enfocarse en evidencias: ¿estas medidas están fortaleciendo el catálogo y, al mismo tiempo, preservando competencia efectiva, disponibilidad real y precios consistentes con el interés público?
Una preocupación sectorial con impacto público
El planteamiento no responde a un interés aislado ni a un episodio puntual. Refleja una preocupación extendida en la cadena de suministro tecnológico que participa en el abastecimiento del Estado y que sostiene empleo, capacidades productivas y continuidad operativa en sectores sensibles como educación, salud y seguridad.
El pedido es concreto y razonable dentro del marco normativo aplicable:
- Revisar técnicamente las exclusiones aplicadas y sus criterios de evaluación.
- Establecer plazos y mecanismos de subsanación previos a la eliminación definitiva de fichas.
- Reabrir la incorporación de nuevos productos bajo criterios publicados y verificables.
- Implementar un espacio de coordinación técnico-sectorial con participación de actores relevantes.
- Preservar un catálogo que combine actualización tecnológica con disponibilidad real, competencia efectiva y atención oportuna a las necesidades públicas.
Más que un catálogo, un modelo de país
Lo que está en juego no es solo un procedimiento administrativo. Es el rol de la industria nacional e internacional, y de toda la cadena de suministro tecnológico, en el abastecimiento del Estado.
Un catálogo cerrado reduce competencia.
Menor competencia encarece el sistema.
Y un sistema encarecido afecta finalmente al ciudadano.
La industria no pide trato preferencial. Pide reglas claras, criterios técnicos consistentes y diálogo institucional. Pide, en suma, que el suelo esté parejo para todos. Porque cuando el Estado compra, no solo adquiere equipos. Define también qué tipo de ecosistema productivo quiere fortalecer. Esperemos que el responsable de Perú Compras, sr. Jorge Alberto Zapata Gallo no haga oídos sordos a la problemática que vive la industria tecnológica.
