La publicación del caso de Luis Germán Ricarte Luna no solo conmovió a nuestros lectores: reveló una dolorosa verdad. Detrás del silencio institucional habría un intento por proteger a la empresa contratante y evitar sanciones ejemplares, aun a costa del abandono de un trabajador inválido. El testimonio, la documentación y el audio con la voz de su madre e hijo interpelan a SUNAFIL y a funcionarios señalados por su falta de sensibilidad. En América Sistemas asumimos una posición clara: cuando el poder se protege a sí mismo, el periodismo debe proteger a las personas. No lo vamos a dejar solo.
Nuestra Palabra
Cuando la protección al poder se impone sobre la dignidad humana. Caso lamentable que protagoniza SUNAFIL.
(americasistemas.pe. Lima, Perú – 03 de febrero 2026) La respuesta de nuestros lectores ha sido contundente. La publicación del caso de Luis Germán Ricarte Luna en nuestra edición anterior (aquí) no solo captó la lectoría de América Sistemas: removió conciencias. Porque cuando un medio expone el abandono de un trabajador inválido, no está haciendo activismo, está cumpliendo su deber.
Hoy resulta imposible ignorar el trasfondo que se perfila con nitidez: la aparente protección a la empresa contratante. Reconocer que un trabajador realizaba labores de alto riesgo sin seguro vigente no es un detalle administrativo; es aceptar que hubo incumplimientos graves que ameritaban sanciones ejemplares, multas severas y hasta la ejecución de garantías. Eso —todo indica— es lo que algunos no quieren.
Y en ese intento por evitar consecuencias para terceros, se dejó solo a un hombre roto físicamente, separado de su hijo, sostenido apenas por la voz quebrada de una madre que clama justicia. El audio que recibimos no es un insumo periodístico más: es un golpe directo a la conciencia. Allí no habla la técnica legal, habla el dolor. (audio).
Por eso, con responsabilidad, pero sin tibieza, reiteramos los nombres que el propio denunciante ha señalado: Edwin Saúl Cóndor Bautista, José Antonio Lupa Condori y Mariela Ronquillo Núñez. Funcionarios públicos que, según la documentación y los hechos expuestos, habrían actuado con una frialdad incompatible con la función que el Estado les confió. No los juzgamos: los interpelamos públicamente. A ellos y a la institución. Esperemos que el jefe de SUNAFIL, Edgar Vallejos Florean corrija este escandaloso tema.
En América Sistemas no conocemos personalmente a Luis Ricarte. Y justamente por eso este caso importa. Porque no se trata de quién es, sino de lo que representa: cualquier trabajador que, tras un accidente, descubre que el sistema prefiere mirar a otro lado.
A quienes esperan que este tema se diluya con el paso de los días, les decimos algo con claridad editorial: no lo vamos a dejar solo. Mientras no haya respuestas, explicaciones y sensibilidad real, este caso seguirá vivo. Porque el periodismo, cuando es auténtico, no acompaña al poder: acompaña a las personas.

5 respuestas
Lamentable lo que está pasando con el Señor Luis esperar tantos años por justicia , por una negligencia que paso en su trabajo y no es posible que la empresa hasta ahora no se haya hecho cargo y evada la justicia, hagamos viral para que el Sr Luis Ricarte tenga justicia .
Mi agradecimiento sincero y humano al Dr. César Flores y a todo el equipo periodístico de América Sistemas por no dejarme solo y por dar voz a un trabajador accidentado que ha sido ignorado por las vías institucionales. Gracias por el compromiso con la verdad y con la dignidad humana.
Soy Luis Germán Ricarte Luna, trabajador accidentado el 18 de junio de 2023 durante labores de mantenimiento en la Torre 128 – Línea 2109 Chilca–Platanal. Ese día prestaba servicios para VYT Contratista SAC, bajo supervisión del cliente principal Consorcio Transmantaro / ISA REP, titulares de la línea.
Según información oficial de SBS y SUSALUD, el día de mi accidente no contaba con SCTR Salud activo y no tenía SCTR Pensión contratado, situación que ya se encuentra documentada. Aun así, los trabajos continuaron con normalidad, bajo supervisión del proyecto, sin que se detuvieran las labores ni se active un protocolo real de seguridad.
He agotado durante meses los canales internos y la llamada “línea ética” de las empresas involucradas, sin obtener respuestas reales. Las autoridades administrativas han guardado silencio o han actuado de manera irregular, mientras yo sigo cargando con las secuelas físicas, económicas y humanas del accidente.
No busco venganza ni confrontación. Busco responsabilidad, verdad y justicia. Cuando un trabajador sube a una torre de alta tensión sin coberturas activas y sufre un accidente grave, no se trata solo de un problema individual, sino de una falla grave en la gestión de la seguridad de la infraestructura eléctrica.
Hago este pronunciamiento público porque el silencio institucional me ha obligado a hacerlo. Si las empresas principales y responsables solidarias continúan sin asumir su deber, me veré obligado a acudir a las instancias técnicas y de fiscalización correspondientes, para que se evalúe lo ocurrido y se determine la responsabilidad que corresponda.
La vida del liniero se respeta. La seguridad no es un trámite. La dignidad del trabajador no se negocia.
He revisado la situación luego de esta publicación y, lamentablemente, hasta la fecha no he recibido ningún tipo de respuesta ni acercamiento por parte de la empresa, sus contratistas, la aseguradora, ni las entidades que deberían fiscalizar estos hechos.
Esta denuncia no busca confrontación, sino que se investiguen responsabilidades reales y se respete la seguridad y dignidad del trabajador. El accidente que sufrí el 18 de junio de 2023 no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de prácticas inseguras que la empresa mantiene desde hace años.
Si esta publicación no genera acciones concretas por parte de las instituciones competentes, me veré en la obligación de recurrir a otros medios de comunicación para que la situación sea conocida en toda su dimensión y no quede en el silencio.
Agradezco a América Sistemas por dar visibilidad al caso y espero que las autoridades y empresas involucradas asuman la responsabilidad que les corresponde.
Aprecio la intención de esta publicación, sin embargo, hasta el momento la visibilidad mediática no ha generado ninguna actuación concreta de parte de la empresa, del cliente principal, de la aseguradora o de SUNAFIL.
La cobertura periodística contribuye a visibilizar el problema, pero la responsabilidad de la fiscalización y sanción recae en las instituciones correspondientes. El silencio administrativo continuado ante pruebas documentales y denuncias formales demuestra que la exposición mediática por sí sola no basta si no se acompaña de resultados efectivos.
Este caso demuestra que cuando la fiscalización falla y las empresas responsables no asumen su responsabilidad, el trabajador queda en indefensión. Reitero que, de persistir esta situación, recurriré a otras plataformas informativas y a instancias legales especializadas para asegurar que se evalúen con rigor las omisiones y responsabilidades en este accidente.
Hoy acabo de presentar nueva denuncia ante SUNAFIL por accidente de trabajo, esta vez dirigida al cliente principal y solidario CONSORCIO TRANSMANTARO S.A., conforme al art. 28 de la Ley 29783, art. 4 y 5 del D.S. 005-2012-TR y criterios de responsabilidad solidaria en tercerización.
Solicité expresamente que la razón social del Consorcio figure correctamente en el sistema legal de Mesa de Partes y en la Orden de Inspección, no solo en el aplicativo de seguimiento, debido a que en denuncias anteriores dicha identificación fue omitida, pese a existir cliente principal plenamente identificado.
La omisión reiterada de la razón social del sujeto inspeccionado constituye infracción grave o muy grave conforme al RLGIT (D.S. 019-2006-TR) y vulnera el principio de legalidad, debido procedimiento y trazabilidad administrativa.
De reiterarse esta conducta, se configuraría una nueva irregularidad funcional, independiente y adicional, que deberá ser investigada. Los hechos, fechas y documentos ya constan en el sistema.