En un foro del Colegio de Ingenieros del Perú, el Dr. César Beltrán Castañón alertó sobre el estancamiento innovador del país, nos encontramos en el puesto 80 del Índice Global de Innovación. Propuso priorizar talento humano, universidades investigativas e IA para pasar de adoptantes a creadores tecnológicos, inspirado en modelos asiáticos como Corea y Malasia. El panel, con expertos como Eduardo Ismodes y Enrique Castañeda, enfatizó líderes visionarios, distritos de innovación y transferencia tecnológica. Críticas a la gobernanza peruana versus el enfoque inclusivo chileno. Urge políticas continuas para romper el círculo fracturado y fomentar desarrollo sostenible en CTI.
Perú Urge un Círculo Virtuoso en CTI para Salir del Estancamiento Innovador
En un foro clave, el Dr. César Beltrán Castañón expuso cómo Perú, estancado en el puesto 80 del Índice Global de Innovación, debe priorizar formación de talento humano, universidades de investigación y estrategias en IA para transitar de adoptantes a creadores tecnológicos, emulando modelos asiáticos exitosos.
(americasistemas.pe. Lima, Perú – 21 de enero 2026) En el marco de la Preconferencia Internacional de Inteligencia Artificial, el Colegio de Ingenieros del Perú (CIP) albergó un foro trascendental titulado «Círculo Virtuoso de la Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación – Desarrollo País». El evento, que reunió a expertos presenciales y virtuales, sirvió como plataforma para diseccionar las falencias del ecosistema peruano de innovación y proponer rutas concretas hacia el desarrollo sostenible. El plato fuerte fue la exposición del Dr. César Beltrán Castañón, profesor principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y experto en IA, quien pintó un panorama crudo pero esperanzador, seguido de un panel de análisis que enriqueció el debate con perspectivas multisectoriales.
Beltrán, fundador del Grupo Científico en Inteligencia Artificial de la PUCP, inició su intervención contextualizando la realidad peruana en el panorama global y latinoamericano. Utilizando el Índice Global de Innovación (GII) como eje, señaló que Perú ha permanecido «estancado» en posiciones medias-bajas durante la última década, con un pico en el puesto 65 en 2022 y una caída reciente al 80 en 2025. «Estamos medio estancados durante casi todos estos últimos 10 años en este nivel de innovación», afirmó, contrastando esto con el ascenso de Brasil y la estabilidad relativa de Chile, el mejor posicionado en la región alrededor del puesto 50.
Conceptualizando el GII como una «red neuronal» –un guiño a su expertise en IA–, Beltrán desglosó sus componentes: inputs como instituciones, capital humano, investigación, infraestructura y sofisticación de mercados; y outputs como conocimiento tecnológico y creatividad. «Una de las entradas más importantes y que tiene mayor impacto sobre las salidas es el recurso humano y el de investigación», enfatizó, marcándola en rojo para resaltar su urgencia. Criticó que, pese a inversiones en inputs (donde Perú ronda los puestos 50-60), los outputs languidecen por encima del 80, revelando una desconexión sistémica. «Ahí tenemos un problema: estamos invirtiendo en entradas, pero nuestras salidas no están siendo de las mejores». 
El experto invocó obras seminales como ¿Por qué fracasan los países? de Daron Acemoglu y James Robinson (Nobel de Economía 2024), y Poder y Progreso del mismo Acemoglu con Simon Johnson, para argumentar que la tecnología es clave para transitar de economías extractivas –como la peruana– a transformadoras. Citó también al historiador Joel Mokyr (Nobel 2025), quien distingue entre «saber prescriptivo» (cómo hacer funcionar las cosas) y «saber proposicional» (por qué funcionan), lamentando que países como Perú se queden en el primero, perpetuando la dependencia tecnológica. «Somos muy buenos usando tecnología, pero no la desarrollamos ni la entendemos», sentenció.
En el ámbito de la IA, Beltrán posicionó a Perú en el octavo lugar del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (2024), como un «país adoptante» con avances en gobernanza pero falencias en investigación y adopción. «Somos campeones en normas de gobernanza, pero fallamos en el core: no debemos ser simples observadores», resumió, criticando la falta de implementación de la Estrategia Nacional de IA de 2022 y 2025. Elogió el modelo chileno, «rescatable» por su inclusión societal y continuidad presupuestaria, que ha generado el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA). Para Perú, propuso tres pilares: talento humano especializado, conectividad universal (especialmente en sierra y selva) y datos abiertos reutilizables. Recordó desafíos durante la pandemia, donde datos limitados impidieron modelos predictivos locales, forzando el uso de información colombiana.
La ruta propuesta por Beltrán mira hacia Asia: emular a Corea del Sur, Singapur y Malasia, que hace 50-60 años eran agrarios y pobres, pero priorizaron la formación de recursos humanos. «Lo primero que hicieron fue colocar en primera instancia la formación de recursos humanos», dijo, citando anécdotas de científicos coreanos que «imitaban» laboratorios japoneses para luego innovar. En Malasia, el Plan de Educación Superior 2015-2025 impulsó un cambio paradigmático: de buscadores de empleo a creadores, equilibrando formación técnica y universitaria, descentralizando y evolucionando hacia universidades de investigación. «Debería ser la evolución natural: universidades como centros de generación de conocimiento», argumentó, abogando por estímulos, categorizaciones y fondos basados en méritos como publicaciones, doctorados y colaboraciones internacionales.
Beltrán lamentó la ausencia de clústeres de conocimiento y parques tecnológicos en Perú, pese a intentos fallidos en regiones como Arequipa y Puno. «La mayor limitación: recursos humanos», reiteró, cerrando con una cita de Carl Sagan: «Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y tecnología, en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre».
El panel, moderado por el CIP, amplificó estas ideas con intervenciones de alto calibre. El Dr. Eduardo Ismodes (PUCP) enfatizó la necesidad de líderes visionarios como Vannevar Bush en EE.UU. o Deng Xiaoping en China para impulsar inversión en I+D+i. Propuso «distritos de innovación» –adaptados a realidades urbanas y rurales– para articular academia, empresa, Estado y sociedad, citando iniciativas en San Miguel, Chongoyape y Cusco. «Ir de abajo hacia arriba, llevando la cultura de investigar e innovar», sugirió.
El Dr. Enrique Castañeda (Rector de la Universidad Peruana Cayetano Heredia) reforzó el modelo humboldtiano de universidades investigativas, criticando retrocesos en la reforma universitaria. Destacó transferencias tecnológicas como tratamientos contra malaria y colaboraciones con PUCP en hemodiálisis, pero lamentó barreras estatales en producción y comercialización. «No hay desarrollo posible sin investigación científica sólida que resuelva problemas del país», afirmó, urgiendo vinculación societal y rol promotor del Estado.
Otros panelistas, como el Dr. José Luis Segovia (CONCYTEC), el Ing. Rubén Gómez (presidente del Comité Técnico de IA de UPADI) y la Dra. Brenda Victoria Berahun (SUNEDU), aportaron desde gestión pública, prospectiva nacional y regulación educativa, coincidiendo en la urgencia de políticas continuas y meritocráticas.
Importante mencionar que este foro no solo diagnosticó el «círculo fracturado» del CTI peruano, sino que delineó una hoja de ruta: invertir en talento, IA y universidades investigativas para romper el estancamiento. En un año electoral, como señaló Beltrán, es momento de que políticos y sociedad «prendan el chip». Si no, Perú seguirá como observador en la era tecnológica, lejos del virtuosismo que impulsa naciones prósperas.
