La UNI marca un hito al impulsar el primer laboratorio de computación cuántica en el Perú, en alianza con IBM. Esta iniciativa posiciona al país dentro del mapa tecnológico regional y abre oportunidades en investigación, innovación y desarrollo de talento especializado. Sectores clave como banca, defensa y estadística ya observan su potencial aplicación. Más allá del equipamiento, el verdadero salto radica en la formación de capital humano y el acceso a plataformas cuánticas globales. Con miras al 2030, cuando estas soluciones maduren, el Perú da un paso estratégico para no quedar rezagado en la próxima revolución tecnológica.
Perú entra al mapa cuántico: la UNI abre una puerta al futuro que ya empezó
La UNI impulsa el primer laboratorio de computación cuántica en el país, en alianza con IBM, marcando un hito regional que conecta talento local con la frontera tecnológica global.
(americasistemas.pe. Lima, Perú – 24 de junio 2026) Lo que ocurrió en las instalaciones de IBM del Perú no fue una ceremonia más. Sin temor a equivocarnos fue, en términos estrictos, la irrupción formal del Perú en una de las fronteras tecnológicas más complejas y estratégicas del siglo XXI: la computación cuántica.
Aunque algunos intenten encuadrarlo como un evento académico de clausura, lo sucedido trasciende ese marco. La instalación del primer laboratorio de computación cuántica en el país —y uno de los primeros en Latinoamérica— marca el inicio de una nueva arquitectura de conocimiento, donde la física, la informática y la ingeniería convergen para redefinir la capacidad de resolver problemas complejos.
Desde la propia organización del evento se dejó claro el alcance. No se trata únicamente de incorporar tecnología, sino de construir capacidades nacionales. La computación cuántica aparece aquí como herramienta estratégica para investigación, desarrollo e innovación, con impacto potencial en sectores críticos como la banca, la defensa, la estadística pública y la seguridad digital.
En ese ecosistema emergente, la presencia de entidades como la SBS, el INEI y el Ejército del Perú no es anecdótica, menos casual: revela que el interés por esta tecnología ya no es teórico. Las instituciones que gestionan datos sensibles y sistemas críticos están comenzando a mirar el mundo cuántico como una necesidad futura —y cada vez más presente.
El componente internacional es igualmente decisivo. IBM, uno de los actores globales más avanzados en computación cuántica, ha sido un socio clave en este proceso. A través de sus programas de formación y su infraestructura —como la plataforma IBM Quantum One operativa en la nube— ha permitido que estudiantes y profesionales peruanos accedan a un nivel de conocimiento que, hasta hace poco, estaba reservado a círculos altamente especializados.
En ese contexto, el reconocimiento al gerente general de IBM del Perú, Juan Carlos Zevallos, cobra relevancia institucional. Aunque no estuvo presente, su respaldo ha sido determinante para abrir este canal de transferencia tecnológica, facilitando que talento local interactúe con una de las plataformas más avanzadas del mundo.
Pero el punto más disruptivo del anuncio no está en el laboratorio físico. Está en lo que viene: la posibilidad de implementar progresivamente capacidades de computación cuántica en la nube al servicio del país. Esto implica que universidades, entidades públicas y empresas podrían comenzar a experimentar con modelos cuánticos en problemas reales, desde ciberseguridad hasta optimización financiera.
Perú, al menos en este frente, ha decidido no esperar.
Hoy, la computación cuántica aún se encuentra en una etapa preindustrial. Predominan los modelos algorítmicos y la investigación aplicada. Sin embargo, las proyecciones son claras: hacia 2030, comenzarán a desplegarse soluciones funcionales sobre plataformas cuánticas. En ese escenario, los países que no hayan formado talento ni desarrollado capacidades quedarán rezagados.
El mensaje del decano de la Escuela de post grado de la UNI, Dr. Víctor Caicedo es claro: el futuro no es un concepto lejano. Es una construcción que empieza ahora, desde la formación de capital humano. Porque, en última instancia, la verdadera infraestructura cuántica no está en las máquinas criogénicas ni en los sistemas híbridos con mainframes. Está en las personas que sabrán utilizarlas. Y ese proceso, en el Perú, ya comenzó.

