Mientras la entidad alega «vigencia tecnológica» como principio rector, mantiene congelado el ingreso de nuevas fichas producto por más de tres meses. El resultado: equipos obsoletos, sobrecostos de hasta 300% y un mercado estatal blindado para las algunas marcas internacionales. Sabemos que CAPETI emitirá en los próximos días un pronunciamiento oficial, según confirma esta redacción. El gremio denuncia que la dejadez de los funcionarios de Perú Compras no es incompetencia, sino direccionamiento encubierto. Mientras tanto, las pymes tecnológicas locales siguen fuera del juego, sin poder venderle al Estado que debería priorizarlas. No es un problema técnico, es una clara muestra de direccionamiento que atenta contra la libre concurrencia y desperdicia los recursos de todos los peruanos.

