El MTC ha dado un paso significativo, (aquí) aunque no extraordinario, al obtener su primera certificación ISO/IEC 27001:2022. No se trata de un logro revolucionario, pero sí de una señal clara de que la institucionalidad puede y debe avanzar en estándares internacionales. Lo relevante no es el papel, sino el mensaje que envía: la seguridad de los datos y la continuidad de los servicios digitales son prioridades que exigen voluntad política y trabajo articulado. En un contexto donde la desconfianza y la vulnerabilidad cibernética acechan, este hecho debería ser un punto de partida, no de llegada. Ojalá otras carteras tomen nota y no se conformen con lo mínimo. La mejora continua no es un eslogan, es una obligación.

