Las contrataciones tecnológicas en EsSalud bajo modalidad ULA con Oracle evidencian un patrón preocupante: millonarios contratos adjudicados reiteradamente a un mismo proveedor. Datastar, con limitada presencia operativa en el país (apenas dos trabajadores), ha concentrado procesos que superan los 40 millones de soles, incluyendo adendas significativas. Las dudas apuntan a posibles restricciones en la competencia, cercanía con áreas clave como informática y abastecimientos, y falta de transparencia en decisiones críticas. Sin pruebas concluyentes, los indicios exigen investigación. América Sistemas advierte: cuando siempre gana el mismo, la vigilancia pública se vuelve indispensable.
EsSalud bajo la lupa: contratos millonarios, proveedor recurrente y sombras en la competencia tecnológica
Millonarias contrataciones con Oracle bajo modalidad ULA, adjudicadas reiteradamente a un mismo proveedor, generan dudas sobre transparencia, competencia real y posibles responsabilidades en áreas clave de gestión.
(americasistemas.pe. Lima, Perú – 06 de mayo 2026) En la administración pública peruana, los patrones repetitivos suelen ser más reveladores que los hechos aislados. En EsSalud, una secuencia de contrataciones tecnológicas ha comenzado a encender alertas en el sector: montos crecientes, un proveedor recurrente y procesos que, lejos de disipar dudas, las profundizan.
El foco está en la renovación de licencias bajo modalidad ULA (Unlimited License Agreement) con Oracle, un esquema que, por su complejidad y alto valor económico, exige rigurosos estándares de competencia y transparencia. Sin embargo, lo que emerge en los registros es una tendencia que inquieta: la adjudicación sistemática a una misma empresa.
Se trata de Datastar, firma de origen argentino que, pese a contar —según fuentes del sector— con una estructura mínima en el Perú, ha logrado consolidarse como ganador recurrente en procesos que superan ampliamente los 40 millones de soles acumulados. Contratos de aproximadamente 12, 16 y 17 millones de soles, sumados a una adenda reciente por más de 4 millones, configuran un patrón que difícilmente puede pasar desapercibido.
Aquí surge una interrogante crítica: ¿cómo una empresa con limitada presencia operativa local ejecuta contratos de tal magnitud sin generar mayores cuestionamientos institucionales? La respuesta, por ahora, no es pública.
Las dudas no terminan ahí. Fuentes vinculadas al ecosistema tecnológico advierten sobre posibles condiciones restrictivas en los procesos de contratación, que habrían limitado la participación de otros actores del mercado. Si esto fuera cierto, se estaría frente a un escenario donde la competencia no solo es débil, sino potencialmente direccionada.
A ello se suma un elemento particularmente sensible: la presencia recurrente de representantes del proveedor en instalaciones de EsSalud, especialmente en áreas estratégicas como logística y abastecimientos. Si bien el contacto proveedor–cliente es parte natural de cualquier operación, la frecuencia y cercanía reportadas elevan el nivel de escrutinio sobre posibles conflictos de interés o influencia indebida.
En este contexto, las miradas apuntan también a la subgerencia de informática y la subgerencia de abastecimientos, instancias clave en la estructuración, evaluación y ejecución de estos procesos. La eventual existencia de responsabilidades administrativas —o incluso de mayor gravedad— no puede descartarse sin una investigación exhaustiva.
Lo más preocupante, sin embargo, no es un contrato en particular, sino la reiteración de un mismo esquema: adjudicaciones consecutivas, ampliaciones presupuestales vía adendas y un único actor beneficiado. En términos de gobernanza pública, esto configura un riesgo claro de captura de procesos.
Cabe precisar que estos indicios, por sí solos, no constituyen prueba de irregularidad. Pero sí conforman un conjunto de señales que, en cualquier sistema de control serio, activarían mecanismos inmediatos de auditoría y supervisión.
Porque cuando el dinero público está en juego, la transparencia deja de ser un principio abstracto y se convierte en una obligación concreta. Y cuando siempre gana el mismo, la pregunta ya no es quién adjudica, sino bajo qué condiciones se compite.
En esa línea, el rol de vigilancia ciudadana y periodística resulta determinante. Desde América Sistemas, reafirmamos nuestro compromiso de seguir investigando, documentando y exponiendo aquellos procesos donde las dudas superan a las certezas. Porque la opacidad, en la gestión pública, no es una opción. Es un problema.
