En esta entrevista exclusiva post-taller de IA dictado por Carlos Thais Mayo, Luis Ramírez, gerente general de Cruz del Sur por 32 años, comparte su trayectoria desde consultor en ESAN hasta líder que transformó la empresa en referente nacional del transporte terrestre. Destaca logros como la expansión, diferenciación y construcción de marca en un sector informal. Entusiasmado con la IA, planea integrarla en logística y procesos para mayor productividad y ventaja competitiva. Enfrenta desafíos como competencia aérea y digital, apostando por innovación y transformación digital. Ofrece consejos a jóvenes: dominar IA para protagonizar el futuro.
Luis Ramírez: El Visionario que Revoluciona el Transporte Terrestre con IA
En una entrevista exclusiva tras el taller de IA de Carlos Thais Mayo, Luis Ramírez, gerente general de Cruz del Sur, revela cómo su liderazgo de 32 años ha transformado la empresa en líder nacional, ahora impulsada por innovaciones disruptivas como la inteligencia artificial.
(americasistemas.com.pe. Lima, Perú – 10 de diciembre 2025) En el bullicioso auditorio de Lima, donde el eco de las ideas innovadoras aún resuena, abordamos a Luis Ramírez, el gerente general de Cruz del Sur, una de las empresas más emblemáticas del transporte terrestre en Perú. Acaba de concluir el taller de Inteligencia Artificial dictado por el conferencista Carlos Thais Mayo, un evento que ha dejado a los asistentes, incluido Ramírez, con una renovada visión del futuro. Con una sonrisa satisfecha y un portafolio bajo el brazo, Ramírez se sienta conmigo para una charla en vivo, emanando la confianza de quien ha navegado tormentas empresariales durante más de tres décadas. «Este taller ha sido una revelación», me dice de inmediato, sus ojos brillando con entusiasmo. «No solo consolidó lo que venía estudiando autodidácticamente, sino que me abrió puertas prácticas para aplicar la IA en nuestra operación diaria».
Le pregunto sobre su trayectoria, esa que lo ha convertido en un pilar inamovible de Cruz del Sur. Ramírez, con su voz pausada y reflexiva, rememora un camino peculiar. «Soy un gerente profesional que ha permanecido aquí por más de 30 años», explica. Graduado de la maestría en ESAN, la prestigiosa escuela de negocios peruana, llegó inicialmente como consultor en 1992. La empresa enfrentaba una crisis doble: la muerte del fundador, don Ángel Ibarcena Reynoso, y la desregulación del transporte terrestre, que desató un caos de informalidad y competencia desleal. «Cruz del Sur era un cliente de ESAN, y me tocó liderar un plan estratégico para la transición a la segunda generación y enfrentar esa incertidumbre». Lo que empezó como un compromiso temporal de un año se extendió indefinidamente. Antes, había dirigido la administración en el Ministerio de Transportes durante el gobierno de Fujimori, en tiempos de hiperinflación, terrorismo y desafíos económicos. «Empecé a trabajar y estudiar antes de los 17 años», añade con humildad, «y sigo haciéndolo».
Bajo su liderazgo, Cruz del Sur ha emergido como líder indiscutible. «¿Principales logros?», repito, y él asiente con orgullo. «Sobrevivir y prosperar en un sector plagado de incentivos perversos». Trasladó la sede a Lima para expandirse nacionalmente y adoptó una estrategia de diferenciación, enfocándose en calidad y seguridad en vez de competir en precios bajos. «Construimos un valor de marca intangible, basado en el goodwill, que es nuestro principal patrimonio». Hoy, la empresa opera tres unidades: Viajes (pasajeros nacionales), Minas (transporte para gran minería) y Envíos (paquetería), todas bajo la misma marca. «Transportamos vidas, no solo paquetes; es una responsabilidad moral que impregna nuestra cultura».
El taller de IA de Thais Mayo, que Ramírez describe como «impecablemente organizado», fue el catalizador perfecto. «¿Qué lo motivó a asistir?», indago. «Una inquietud natural en estos tiempos disruptivos», responde. Había explorado el tema por su cuenta durante más de un año, pero el evento le impactó por su marco conceptual: la IA no es solo una herramienta, sino una disrupción que reemplaza tareas humanas. «Lo más impactante fue la visión de cambio y la práctica didáctica con herramientas reales». Desde entonces, las usa para boostingar productividad, y está enviando a cuatro miembros de su equipo al próximo taller. «Planeamos integrar IA en logística y servicio al cliente, creando un gobierno de datos y un plan estratégico para que sea una ventaja competitiva».
En un mercado feroz, ¿cuáles son los desafíos? Ramírez no duda: «El más grave desafío que hemos enfrentado en los años recientes en esta industria. en Cruz del Sur y alrededor del mundo ha sido la pandemia del COVID. Significó estar parados por más de cuatro meses y si bien se fueron reactivando antes las operaciones con gran minería, tuvimos que usar de todo el repertorio, más allá de los planes de contingencia, porque en dos años recorrimos un 60% de lo que recorremos en un año normal y una empresa con 2400 trabajadores y múltiples obligaciones, tuvo que sacar lo mejor de todos para remontar este desafío del cual hemos salido fortalecidos, porque las crisis también abren puertas y presentan oportunidades que ahora caracterizan nuestra operación, que es mucho más eficiente que antes». Además, compiten en un sector 80% informal, con márgenes estrechos y estacionalidad drástica, más la irrupción de low-cost aéreo. Ahora, una nueva amenaza: la llegada de una empresa alemana de tecnología que opera miles de buses sin poseer ninguno, arrasando mercados globales. «Estamos adaptándonos con cambios organizacionales, culturales y tecnológicos». La innovación y sostenibilidad son pilares: «Hemos hecho de la innovación una constante para sortear ciclos económicos, climas y bloqueos de carreteras».
Mirando al futuro, sus metas son ambiciosas. «¿Expansión?», pregunto. «Transformación digital total: un gemelo digital de nuestros procesos en las tres unidades, incorporando IA no solo como apoyo, sino como núcleo». Finalmente, un consejo para jóvenes profesionales: «Imbúyanse en IA; no les quitará el trabajo, pero otro que la domine sí podría. El discernimiento humano prevalece, pero este portento cambiará todo».
Mientras Ramírez se despide, camino al siguiente compromiso, queda claro: este líder no solo dirige una empresa; forja el futuro del transporte peruano, ahora potenciado por la IA. Un testimonio vivo de resiliencia y visión.
