En plena coyuntura electoral, un lector nos comparte una reflexión, creemos es el sentir de muchos ciudadanos. El panorama político resulta desalentador, marcado por la reincidencia de personajes cuestionados que buscan regresar al Parlamento peruano. Surge un anhelo legítimo: escuchar a algún candidato comprometerse a percibir una remuneración razonable, a asumir de su propio bolsillo gastos cotidianos como refrigerios, y a renunciar a privilegios innecesarios, como el uso de vehículos asignados por el Estado. Más que promesas grandilocuentes, la ciudadanía exige señales concretas de austeridad, ética y verdadero servicio público.
