El Banco de la Nación enfrenta un grave riesgo ante posibles crisis, como desastres naturales o ciberataques, debido a la falta de supervisión rigurosa y pruebas de contingencia verificables. Expertos exigen que la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) actúe de inmediato, supervisando in situ los tres centros de datos del banco y asegurando el cumplimiento de estándares internacionales. La SBS debe dejar de conformarse con documentos y garantizar que los procesos sean transparentes y efectivos. Además, se critica la falta de idoneidad en nombramientos clave, perpetuando el amiguismo. La preparación del banco es una responsabilidad de Estado que no puede esperar.
Banco de la Nación: La urgencia de una supervisión rigurosa y el silencio que preocupa
Lectores entendidos profundizan en las preocupaciones planteadas en la edición anterior donde enfatizan la urgencia de una supervisión rigurosa y transparente por parte de la SBS.
(americasistemas.com.pe. Lima, Perú – 26 de marzo 2025) Tras la publicación del reportaje anterior (aquí) en América Sistemas, donde se expuso la alarmante situación del Banco de la Nación en cuanto a su preparación para enfrentar contingencias, nuestras fuentes revelaron que hubo un revuelo mayúsculo al interior de la institución. La difusión de los correos electrónicos de funcionarios que alertaban sobre las falencias en los sistemas de contingencia generó un terremoto interno. Sin embargo, hasta la fecha, no ha existido un pronunciamiento efectivo por parte del banco. El mutis absoluto frente a las críticas y advertencias publicadas es, en sí mismo, una señal preocupante.
Expertos y lectores especializados que contactaron a este medio coincidieron en un punto crucial: la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), como órgano rector del sistema financiero, debe actuar de inmediato. No se trata solo de solicitar pruebas de contingencia, sino de supervisarlas in situ en los tres centros de datos que tiene el Banco de la Nación. Ya no es aceptable conformarse con documentos que afirmen que las pruebas se realizaron; es indispensable que la SBS ejerza un rol activo y riguroso, basado en estándares internacionales que garanticen la solidez de los procesos.
El Banco de la Nación, como principal entidad financiera del Estado peruano, tiene una responsabilidad enorme: asegurar la continuidad operativa en caso de desastres naturales, ciberataques o cualquier otra crisis que pueda afectar su infraestructura. Sin embargo, la realidad parece alejarse de este ideal. Según fuentes internas, el nuevo presidente ejecutivo, quien asumió el cargo hace tres meses, no está priorizando la idoneidad técnica en los nombramientos clave. En lugar de ello, se enfoca en recolocar a gerentes cercanos, perpetuando una práctica nociva que ha caracterizado a muchas instituciones del Estado peruano: el amiguismo y el compadrazgo. Esto no solo debilita la gestión interna, sino que pone en riesgo la capacidad del banco para responder adecuadamente en situaciones críticas.
Alarmante ausencia de personal calificado
La preocupación no es infundada. Perú se encuentra en un silencio sísmico que, según expertos, ha durado más de 200 años. Esto significa que la probabilidad de un terremoto de gran magnitud es cada vez más alta. Aunque los desastres naturales son una amenaza latente, no son la única. Ciberataques, fallas tecnológicas masivas o incluso emergencias sanitarias podrían poner en jaque la operatividad del banco. ¿Está el Banco de la Nación preparado para enfrentar estos escenarios? La respuesta, según los especialistas que contactaron a este medio, es un rotundo no. Y el problema no se limita a la falta de pruebas de contingencia; también incluye la ausencia de personal calificado en posiciones estratégicas, como la gerencia de Tecnología de la Información (TI).
La SBS tiene la facultad y la obligación de exigir que el Banco de la Nación cumpla con los más altos estándares internacionales en materia de gestión de riesgos y continuidad operativa. Normas como la ISO 22301, que establece los requisitos para un sistema de gestión de continuidad del negocio, o la ISO 27001, que se enfoca en la seguridad de la información, deberían ser la base para cualquier plan de contingencia en una institución de esta envergadura. Sin embargo, hasta ahora, no hay indicios de que la SBS esté realizando una supervisión in situ que garantice el cumplimiento de estos estándares. Esto no solo es una falta grave hacia el Banco de la Nación, sino hacia todos los peruanos que dependen de sus servicios.
La SBS debe tener un rol más activo
El riesgo de no actuar a tiempo es enorme. Un colapso en los sistemas del Banco de la Nación durante una crisis tendría consecuencias devastadoras para la economía y la población. Imaginen un escenario en el que, tras un terremoto de gran magnitud, los ciudadanos no puedan acceder a sus fondos, las transacciones se paralicen y el sistema financiero quede inoperante. Esto no es ciencia ficción; es una posibilidad real si no se toman las medidas necesarias ahora.
En este contexto, es imperativo que la SBS asuma un rol más activo y transparente. No basta con emitir recomendaciones o esperar a que el Banco de la Nación presente informes; se requiere una supervisión directa y rigurosa. Asimismo, es urgente que el banco priorice la idoneidad técnica en sus nombramientos, dejando de lado prácticas como el amiguismo y el compadrazgo que tanto daño han hecho a las instituciones públicas del país.
El Banco de la Nación no es solo una entidad financiera; es el banco de todos los peruanos. Su preparación para enfrentar una crisis no es un tema técnico o burocrático; es una responsabilidad de Estado. La pregunta que queda en el aire es: ¿Estamos dispuestos a esperar a que ocurra una catástrofe para actuar, o vamos a tomar las medidas necesarias ahora? La respuesta debería ser clara y el tiempo corre en nuestra contra.
