Essalud vuelve a ser cuestionada por el Concurso Público N° 04-2025, que adjudicó S/42 millones en telefonía móvil a Bitel, tras excluir a Claro y Entel con argumentos arbitrarios. La apelación de Claro revela que su oferta era más económica, pero fue descalificada por interpretaciones restrictivas de los TDR que ignoran equivalencias funcionales. Este patrón de conducta ya había sido denunciado por América Sistemas en procesos anteriores. Los órganos de control permanecen en silencio, mientras Essalud insiste en la validez del proceso. La competencia fue anulada, y la transparencia, una vez más, puesta en duda. La de nunca acabar.
Essalud bajo la lupa: exclusión de Claro y Entel en licitación de S/42 millones favorece a Bitel
Cuestionamientos por descalificación arbitraria de operadores líderes y oferta más económica de Claro revelan un presunto direccionamiento en el concurso público de Essalud.
(americasistemas.pe. Lima, Perú – 15 de julio 2026) Se trata de un patrón de Conductas Reprochables. El Seguro Social de Salud (Essalud) vuelve a ser el centro de una controversia que golpea los cimientos de la transparencia en las contrataciones públicas. No es la primera vez que la institución es señalada por procesos cuestionables. Hace solo algunos meses, la entidad tuvo que anular un proceso de contratación internacional para la compra de suero fisiológico, valorizado en S/57 millones, luego de que se detectara un sobrecosto de S/44 millones que favorecía a una empresa recién constituida en El Salvador, ya se convierte en una mala práctica sistémica.
América Sistemas ha documentado de manera reiterada estas malas prácticas, evidenciando cómo los criterios técnicos se utilizan como herramientas para restringir la competencia en lugar de promoverla. El caso más reciente, el Concurso Público N° 04-2025-ESSALUD/GCL-1, destinado a contratar servicios de telefonía, datos e internet móvil a nivel nacional, no es la excepción y exhibe un preocupante patrón de conducta en la gestión de Essalud.
El Caso: Descalificación Arbitraria y Competencia Excluida
El proceso, que involucra un contrato millonario cercano a los 42 millones de soles, ha sido cuestionado por la descalificación de los principales operadores del país, Claro y Entel. Según el comité de selección, ambas empresas no lograron acreditar su «capacidad legal» para operar, pese a presentar resoluciones ministeriales vigentes y contar con millones de usuarios activos.
La decisión es contradictoria. Los propios Términos de Referencia (TDR) establecían que bastaba con presentar uno de los documentos solicitados. Sin embargo, ambos operadores fueron excluidos bajo una interpretación que, para especialistas, resulta arbitraria y que vulnera el principio de razonabilidad. Este primer filtro se complementó con otro igualmente cuestionable: la experiencia del personal clave, donde se desestimaron perfiles por no coincidir literalmente con los nombres de los cargos, ignorando la equivalencia funcional de los roles.
La Apelación de Claro: La Oferta Más Económica
América Sistema ha tenido acceso a documentos de la apelación presentada por Claro, donde se evidencia la debilidad de los argumentos de Essalud y se revela un dato clave: la oferta económica de Claro era significativamente más baja que la del único postor que quedó en carrera, Bitel.
En su recurso, Claro detalla que cumplió con todos los requisitos y que su descalificación se basó en una interpretación restrictiva y sin sustento técnico. La empresa cuestiona la actuación de la entidad y señala que su exclusión no solo es ilegal, sino que priva al Estado de una oferta más ventajosa económicamente.
Adjudicación Sin Competencia
El resultado de estas exclusiones fue predecible: al quedar fuera los principales competidores, la buena pro fue adjudicada a Bitel, en un escenario sin competencia efectiva. Este desenlace reaviva las dudas sobre un posible direccionamiento del proceso para favorecer a un operador específico.
Desde Essalud, la respuesta institucional no disipa las dudas. La entidad sostiene que el proceso fue validado y que el contrato no se ha firmado debido a una apelación en curso. Sin embargo, esta postura no responde a la pregunta de fondo: ¿cómo se justifica la exclusión de operadores que, en la práctica, sostienen gran parte de la infraestructura de telecomunicaciones del país?
La Inacción de los Órganos de Control
El silencio de los órganos de control es otro de los aspectos más preocupantes. Ni el control interno de Essalud ni la Contraloría General de la República han actuado con la contundencia que la situación amerita. La ausencia de fiscalización no solo permite que estos procesos se repitan, sino que envía un mensaje peligroso sobre la impunidad en las contrataciones públicas.
Mientras tanto, los asegurados continúan enfrentando un sistema de salud colapsado, con servicios deficientes y tiempos de atención indignos. La paradoja es brutal: millones se destinan a contratos bajo sospecha, mientras la calidad del servicio sigue en caída libre. La pregunta ya no es si existen irregularidades, sino hasta cuándo el país seguirá tolerándolas.

