La transformación digital del Estado en Perú enfrenta un momento decisivo entre la intención gubernamental de modernizar servicios y la desconfianza ciudadana frente a procesos tecnológicos poco transparentes. El caso de EsSalud refleja cuestionamientos sobre contrataciones, respuesta institucional y calidad de soluciones digitales para ciudadanos. En paralelo, iniciativas de articulación estatal buscan mejorar la atención sanitaria, aunque su éxito dependerá de ejecución técnica real. La vigilancia informativa de América Sistemas evidencia la necesidad de profesionales competentes, procesos auditables y resultados medibles. La transformación digital solo será creíble si genera servicios eficientes, transparencia y confianza pública sostenible.
Procesos tecnológicos bajo sospecha: entre la intención estatal y la deuda profesional
Mientras el Estado impulsa convenios y modernización digital, persisten dudas ciudadanas sobre contrataciones tecnológicas, transparencia y capacidades profesionales. La confianza dependerá de resultados verificables, rendición de cuentas y gestión pública competente.
(americasistemas.pe. Lima, Perú – 18 de febrero 2026) En el actual escenario de transformación digital del Estado peruano, los procesos adquisitivos tecnológicos enfrentan una tensión creciente entre la narrativa oficial de modernización y la percepción ciudadana de opacidad, ineficiencia y, en algunos casos, posibles irregularidades. Este contexto exige un análisis que combine hechos, señales institucionales y la capacidad técnica real de quienes ejecutan estas iniciativas.
El caso reciente que involucra a EsSalud marca un punto crítico. Según información periodística, tras el envío de un cuestionario técnico y documentado sobre un proceso contractual sensible, la institución no emitió respuesta pública pese a compromisos previos. El silencio institucional, en escenarios de alto impacto presupuestal y tecnológico, suele convertirse en un catalizador de desconfianza ciudadana.
No se trata únicamente de percepción. En sectores donde convergen ciberseguridad, datos personales y recursos públicos, la falta de trazabilidad comunicacional genera dos lecturas complejas: o existen decisiones técnicas difíciles de sustentar públicamente, o persiste una cultura institucional que subestima la rendición de cuentas ante la ciudadanía.
Paralelamente, la presión social también se refleja en la experiencia directa del ciudadano. Reclamos sobre sistemas de citas médicas deficientes, ausencia de colas virtuales o mecanismos de espera ordenada evidencian una brecha entre inversión tecnológica y diseño real de servicios digitales orientados al usuario final.

La intención gubernamental: articulación sanitaria y digitalización
Desde la perspectiva del Ejecutivo, existen señales de articulación. El convenio suscrito entre el Ministerio de Salud del Perú y EsSalud busca sentar bases de interoperabilidad y mejora de atención sanitaria, lo que en teoría debería traducirse en mejor gestión de datos, reducción de duplicidades y mayor eficiencia en servicios médicos.
Este tipo de acuerdos son coherentes con agendas globales de salud digital y con la necesidad de optimizar el gasto público en un país como Perú, donde la presión sobre el sistema sanitario es estructural.
Sin embargo, la historia regional demuestra que convenios institucionales sin ejecución técnica sólida y sin gobernanza digital real terminan convirtiéndose en instrumentos declarativos más que en soluciones sistémicas.
El factor crítico: competencia profesional en el Estado tecnológico
Más allá de la intencionalidad política, el elemento determinante sigue siendo la calidad del talento que diseña, contrata, supervisa e implementa tecnología pública.
En múltiples procesos estatales latinoamericanos, los riesgos se concentran en:
– Especificaciones técnicas mal diseñadas
– Evaluaciones de proveedores con sesgo comercial
– Ausencia de arquitectura empresarial estatal
– Débil supervisión de cumplimiento contractual
– Falta de auditoría tecnológica independiente
Cuando estos factores convergen, el resultado es predecible: sobrecostos, sistemas subutilizados y servicios que no resuelven problemas ciudadanos reales.
El rol del periodismo tecnológico: fiscalizar con evidencia
Medios especializados como América Sistemas cumplen un rol estratégico: traducir complejidad técnica en información verificable para la ciudadanía, y sostener presión informativa para evitar zonas grises en contrataciones públicas.
Asimismo, la cobertura informativa y seguimiento institucional, incluyendo reportes difundidos vía Agencia Andina, forman parte del ecosistema de transparencia que debería fortalecer la confianza pública cuando existe coherencia entre discurso y ejecución.
Entre expectativa y escepticismo: el momento decisivo
Hoy el país se encuentra en un punto de inflexión.
La narrativa gubernamental apunta a integración, modernización y eficiencia.
La ciudadanía observa, evalúa y —cada vez más— cuestiona.
La confianza no se construirá con anuncios ni convenios, sino con:
– Sistemas que funcionen
– Procesos auditables
– Profesionales técnicamente solventes
– Instituciones que respondan públicamente
– Resultados medibles en servicios ciudadanos
El Perú necesita urgentemente consolidar una tecnocracia pública basada en mérito, ética y competencia real. La transformación digital del Estado no es solo un proyecto tecnológico: es, esencialmente, un proyecto de confianza. Y aunque existen ruegos reiterados para no publicar nombres por el impacto que podría generar en sus CV profesionales, no resulta necesario hacerlo. En el ecosistema público y tecnológico, todos sabemos quiénes son los responsables de las áreas de TI y de las decisiones que hoy están bajo escrutinio ciudadano. ¡Caso cerrado! ![]()

Un comentario
Me parece muy bien el tema de la tecnología, pero de qué manera esto resolverá el grave problema de atención a los usuarios y falta de medicina.
No será q están empezando al revés.