El Reto Marte, impulsado por Virtual Educa y representado en el Perú por Sandro Marcone, abre a las universidades nacionales una vitrina internacional para exhibir proyectos tecnológicos con impacto social. Más que una competencia cuya final se realiza en Madrid, es una estrategia de transformación educativa basada en innovación, inteligencia artificial y aprendizaje por desafíos. El objetivo: que el talento joven peruano compita globalmente, fortalezca capacidades institucionales y posicione al país en la vanguardia regional de proyectos tecnológicos con propósito.
Reto Marte: innovación peruana con proyección global
Una iniciativa internacional impulsada por Virtual Educa abre a universidades peruanas la posibilidad de competir globalmente con proyectos tecnológicos de alto impacto social, bajo la representación en Perú de Sandro Marcone.
(americasistemas.com.pe. Lima ; Perú – 25 de febrero 2026) comencemos… El espacio como excusa, la innovación como objetivo. El llamado Reto Marte (Mars Challenge) no es un concurso más. Es una plataforma internacional promovida por Virtual Educa que utiliza el desafío de la colonización de Marte como marco conceptual para activar procesos reales de innovación en la Tierra.
La lógica es dual: pensar soluciones para un entorno extremo —energía, calidad del aire, uso del agua, productividad del suelo— que sean igualmente aplicables a los problemas estructurales de nuestras ciudades y comunidades. No se trata de ciencia ficción; se trata de metodologías activas, aprendizaje basado en proyectos y desafíos, con fuerte integración de inteligencia artificial.
En el Perú, la representación exclusiva recae en el reconocido especialista en transformación digital y educación, Sandro Marcone, quien lidera la articulación con universidades y aliados estratégicos.
Más que un concurso: transformación institucional
El verdadero diferencial del proyecto no es únicamente la competencia internacional cuya final se realiza en Madrid. El valor estructural está en el “back office”:
- Formación docente en metodologías activas.
- Certificaciones internacionales.
- Instalación de cultura de innovación institucional.
- Vinculación universidad–empresa bajo esquemas de patrocinio.
Las universidades inscriben equipos (jóvenes entre 15 y 29 años), desarrollan hackatones internos y participan en una fase nacional virtual. Los mejores proyectos acceden a la final internacional y el equipo ganador obtiene una experiencia académica en la NASA en Houston. Este modelo no solo premia talento; estructura ecosistemas.
Proyección internacional y visibilidad país
Actualmente participan más de quince países en esta cuarta edición global. Perú se incorpora por primera vez con la oportunidad de posicionar a sus universidades en un escenario internacional de innovación aplicada.
En un contexto donde la empleabilidad exige competencias en inteligencia artificial, pensamiento crítico y resolución compleja de problemas, el Reto Marte se alinea con estándares internacionales y expone a los estudiantes peruanos a dinámicas globales de validación tecnológica.
Comparación regional: lecciones aprendidas
Bueno mencionar que América Latina ya cuenta con antecedentes exitosos de plataformas que fortalecieron el ecosistema emprendedor y tecnológico:
- Startup Chile: convirtió a Chile en un hub regional de emprendimiento, atrayendo talento global y generando externalidades positivas para su ecosistema local.
- Ruta N en Medellín: articuló academia, empresa y Estado para transformar la ciudad en referente de innovación.
- Innpulsa Colombia: impulsó políticas activas de emprendimiento con impacto medible en competitividad nacional.
La diferencia del Reto Marte es su foco universitario estructurado y su narrativa movilizadora —el espacio— que conecta emocionalmente con las nuevas generaciones mientras instala capacidades técnicas reales.
¿Por qué es estratégico para el Perú?
El país necesita proyectos que combinen tecnología con proyección social. No basta con formar programadores; se requieren solucionadores de problemas sistémicos, arquitectos digitales.
Energía limpia, gestión hídrica, agricultura resiliente, ciudades inteligentes: son campos donde la creatividad juvenil, acompañada de metodologías robustas, puede elevar estándares de calidad de vida.
El desafío es claro: no observar desde la tribuna, sino participar activamente y posicionar al Perú en la vanguardia regional de innovación educativa y tecnológica.
Este es solo el punto de partida. En las próximas semanas se conocerán mayores detalles operativos, alianzas estratégicas y universidades que asumirán el reto. Porque pensar en Marte, hoy, es una manera estratégica de mejorar la Tierra.
