La transformación digital ha multiplicado tecnologías, plataformas y capacidades, pero también ha generado una creciente “deuda de integración”. El reto actual ya no es incorporar tecnología, sino conseguir que sistemas, procesos y equipos funcionen de manera articulada para producir valor. Según Diego Imperio, Presidente y CEO de Ricoh LATAM, el integrador tecnológico adquiere así un nuevo protagonismo: debe comprender el negocio, identificar dependencias y conectar capacidades de distintos fabricantes y especialidades. La IA y la automatización acelerarán esta necesidad. La próxima ventaja competitiva, sostiene, estará en integrar tecnologías existentes y nuevas para simplificar operaciones, reducir fricciones y liberar capacidades.

